Si la fotografía puede llegar a apropiarse de una realidad y convertirla en imagen, la captura de pantalla negocia con las reglas de un sistema generado para formar otra imagen. La frontera entre realidad e imagen es cada vez menos nítida para la experiencia contemporánea occidentalizada: hoy una captura de pantalla (de cualquier tipo) puede probar que algo ocurrió, documentar una experiencia o servir como memoria. Esto, aplicado a los videojuegos y la exploración de entornos digitales significa que la captura puede ejercer el rol de fotografía.
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